Viajes en tren por Europa: la forma perfecta de practicar Slow Travel
Durante muchos años viajé como la mayoría de nosotros. Avión, aeropuerto, hotel, visitas rápidas y vuelta a casa.
No estaba mal, pero había algo que siempre me dejaba una sensación extraña. Llegaba al destino sin haber vivido realmente el trayecto.
Todo cambió cuando decidí recorrer parte de Europa en tren.
No exagero si digo que fue una de las mejores decisiones viajeras que he tomado.
El tren tiene una capacidad única para hacer que el propio desplazamiento forme parte de la experiencia.
Mientras avanzas lentamente entre montañas, lagos o pequeños pueblos, empiezas a sentir que realmente estás viajando.
Uno de los trayectos que más me impresionó fue el que une Bergen y Oslo, en Noruega.

Pasé varias horas observando lagos, montañas y paisajes que parecían sacados de una película.
Lo curioso es que el tiempo dejó de importarme.
No estaba pendiente de llegar.
Disfrutaba simplemente del recorrido.
Algo parecido me ocurrió entre Lucerna e Interlaken, en Suiza.
Cada curva mostraba un paisaje distinto. En algunos momentos incluso dejé el móvil guardado durante largos periodos de tiempo porque sentía que ninguna fotografía iba a transmitir realmente lo que estaba viendo.

Si estás pensando en probar el Slow Travel, creo que el tren es una de las mejores formas de empezar.
- Te obliga a bajar el ritmo.
- No puedes acelerar el paisaje.
- No puedes saltarte el trayecto.
- Simplemente tienes que observar.
Y eso, en una época donde vivimos constantemente acelerados, tiene algo casi terapéutico.
Alojamientos que encajan perfectamente
Durante este tipo de viajes suelo intentar alojarme cerca de las estaciones céntricas.
Me ha funcionado especialmente bien en ciudades como Lucerna, Salzburgo o Innsbruck.
Permite moverse andando y mantener esa filosofía tranquila durante todo el viaje.
Pequeños consejos que aprendí
Reservar asiento junto a la ventana puede parecer un detalle menor, pero cambia completamente la experiencia.
También aprendí que merece la pena dejar huecos libres en la planificación.
Muchas veces terminaba quedándome más tiempo del previsto en una ciudad simplemente porque me apetecía seguir disfrutando del ambiente.
Itinerario Slow Travel recomendado (8 días)
- Día 1: Lucerna.
- Día 2: Interlaken.
- Día 3: Zúrich.
- Día 4: Innsbruck.
- Día 5 y 6: Salzburgo.
- Día 7: Viena.
- Día 8: regreso.
Lo que más me gusta de viajar en tren
La sensación de que no estás corriendo detrás del viaje. Al contrario. El viaje avanza contigo. Y cuando finalmente llegas a casa, te das cuenta de que recuerdas tanto los trayectos como los destinos.
Para mí, esa es probablemente la esencia más auténtica del Slow Travel.
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